lunes, 10 de noviembre de 2008

La Bohème- Primera Parte

Se levanta puntualmente a las seis y treinta de la mañana, se toma el te negro con una gota de limón. Entretanto hojea las noticias del día, se acicala su cuerpo, mientras de fondo suena furiosamente La Bohéme, para ser más exactos: “Quando mén vo”.Parece paradójico que se olla este tema, y más aun sabiendo que Luca todavía no sabe cual será el destino final de su viernes.
Se termina de vestir rigurosamente con un traje impecable color azulino, y zapatos lustrados, de manera exacta por Horacio el día anterior.
Baja las escaleras, sin demasiad prisa, mira el cielo, que se encuentra con un celeste envidiable, sube al coche, y anda por las calles de Buenos Aires, en busca del trabajo que lo espera. Y otra vez de fondo suena Puccini, otra vez La Bohéme, ahora con Si mi Chiamano Mimi.
El semáforo hace que el coche se detenga, como lo hace su mente. Luca, piensa, piensa si algún día llegará una Mimi, como en la ópera de Giacomo, a su vida.
Son las ocho, llega puntual a la oficina:
Clara (en la recepción de la oficina, lo espera, con su timidez a cuestas, su pelo rojizo y su rostro ruborizado)- ¡Hola señor Luca!, ¿Deseará tomar algo?
Luca- ¡Hola Clara!, no por ahora no, tal vez más tarde. Recuerde a las once esta la reunión con los italianos. ¿Le puedo realizar una confesión?
Clara- ¡Pues claro!, dígame con confianza.
Luca (Sin titubear)- ¡Hoy esta más linda que ayer! , le sienta bien el pelo recogido así, además buena elección de fragancia.
Clara (enrojecida, y con temblor en el cuerpo)- ¡Hay las cosas que dice Luca! ¡Gracias!
Luca, se aleja hacia su despacho, pensando quizás si su Mimi era Clara. ¿Y si lo era?, ¿y si nunca se había percatado de eso?
Una vez entrado en su despacho, abrió los ventanales, observo a la gente, le gustaba acechar tras la ventana: el decía que desde allí lo veía todo, las felicidades, y los que es peor aún las infelicidades de la gente, y que además nadie se daba caso omiso de la cuestión.
El día prosiguió con su curso normal, la lentitud de las horas que se consumían pasivamente, Luca espera con augurios el arribo de los italianos, se sabía lo importante que era este negocio para la empresa.
Aunque en esas horas volvió cavilar sobre Clara, en su rostro, en sus manos finas como una gacela, en el rojizo de su pelo, y en su boca que derrochaba sonrisa tímida contagiosa.
Estimando nuevamente tras la ventana vio que pareciese que la ciudad se detenía, la gente se volvía inmóvil por segundos, creía no hallar explicación alguna. Hasta que logro encontrarla: Clara se trasponía en su oficina.
Clara- Llegaron ¡aquí están!
Luca- Bueno, hágalos pasar de prisa. Recuerde Clara hoy será un día glorioso por varios motivos.
Clara- ¿Por varios motivos?, aparte de la llegada de los Fuscenescos, ¿hay presente algún otro motivo para que este día sea glorioso?
Luca- ¡Hay… si los supiera!, no le he contado pero creo que hoy encontré a mi Mimi.
Clara (con notable sonrisa en su pequeño rostro)- Y se puede saber… ¿Esa Mimi que encontró es tan hermosa como la de la ópera de Puccini?
Luca- ¡Es aún más hermosa!, se la voy a describir, aunque es difícil describir a mi Mimi….
Clara- ¿A su Mimi?, ¿ya da por hecho que ella lo aceptará?
Luca- ¡Si que aceptará eso no hay quién me lo niegue! ; Ella es realmente hermosa, tiene un cuerpo que me recuerda a luna de una noche plena sin nubes, con sus manos finas de gacela. Y una voz que invade mi cuerpo hasta lo más profundo logrando no dejarme respirar.
Es que cuando mi Mimi aparece, se detiene el mundo, todo se paraliza y ya nada más existe a mí alrededor. ¿Lo ve?, ¿ve que es ella?, ¿se da cuenta que no hay en la faz del universo otra mujer igual?
Clara (Feliz por lo escucho apenas unos minutos, feliz por saber que esas palabras tenían nombre y apellido: Luca)- Placer oír estas palabras de su voz: ¡yo creo que encontré a mi Marcello también!, él es mi combinación exacta entre la oscuridad de la noche y la llama de la mañana. Este seguro ¡Hoy será un día grandioso!, ¿me permite susurrarle un secreto?, le aseguro ¡hoy Mimi le dirá que si a Marcello!, ¡pero ojo! Es un secreto no se lo cuente a nadie…….
Luca (Con una sonrisa plenamente contagiosa)- ¡Y así será!, ¡no más esperas!, haga pasar a los Fuscenescos cuanto antes Mimi, perdón, Clara.
Clara (Pícaramente)- Como no Marcello ¡hay, perdón!, Luca.
Y los Fuscenescos llegaron, el negocio se produciría prontamente. Luego del saludo formal y cordial se comenzó a declamar sobre la proposición de Giuseppe. En horas culminaría todo, y la empresa de los Fuscenescos quedaría en manos de Luca.
Todo parecía sobrio, nada habría de sobresaltar la calma.
Quizás muchos no se preguntarían de tal venta, ¿a nadie le surgió el interrogante si era solamente un ingenuo negocio económico?, pues ¿lo era?, ¿por que Giuseppe enajenaba todo? ¿Nadie se ha preguntado el por que de la venta?, ¿los Fuscenescos eran personas fiables?, ¿por qué nunca Luca titubeo de ellos?, ¿por tradición familiar? Quién sabe por que....
Y el viernes se estaba por terminar y la operación se realizaría a las cinco en punto de la tarde…….
Continurá....

4 comentarios:

yo mismo dijo...

esto tiene buena pinta... :) qué bueno leerte. volveré a ver qué tal la segunda parte... y será un placer.

cabezon dijo...

buenas buenas!!!

lindo blog eh ^^
hay muchas cosas para leer.. asi q un dia leere todo

vi luz y pasaba a dejar saludos!!

besos bet!!

ATTE. GUIA T xD

Eternal Sunshine dijo...

Hermoso escrito.. Igual como ya sabes yo amo la historia de Martina y Ezequiel y la de Sophia y Martin.

Ah.. Me hice un blog =)

TKM!

andcaif1 dijo...

Pasar por aqui tiene un efecto que logro sentir en las comisuras de mis labios, siempre tienden a estar hacia abajo,pero extrañamente al leer cada una de tus palabras se van subiendo de a poco hasta dibujar algo parecido a una sonrisa, una sonrisa tibia, que tibia!, cálida!, como si sintiera que me estás susurrando tu cuento al oido. Escucha esta canción Bet "Sea of Love" de cat power.

pd: que raro que nuestras historias las une Sábato, tus escritos como la Princesa y los míos como el Dragon, tu luz y yo oscuridad.