sábado, 6 de diciembre de 2008

Quien sabe el por que...

A veces medito el por que de estar aquí. El por que encontrarme con el crudo invierno que suele invadir mi soledad.
Pienso en papá (aunque la mayoría de las veces trate de evitarlo), y en mamá sumergida en la tristeza luego de mi partida .Aunque realizando una breve corrección se podría decir que el dolor que tenía su cuerpo no era mi viaje, claro como la mayoría de las cosas.
Raro (o tal vez no tanto, quién sabe el por que) nunca reflexiono sobre Víctor y muchísimo menos sobre Alicia. Es más; para ser exactos es la primera vez que suelo nombrarlos juntos (quién sabe el por que).
Hoy ya va ser cuatro años de mi partida, cuatro ¿ilustres? (no sabría definir si así lo fueron) de horas y meses vividos aquí en Francia. Tal vez ésta sea la causa de mi repentina memoria. Tengo tan presente el día de mi salida de Martínez, un lugar tan querido por mi….
Recuerdo que viaje un primero de diciembre en un vuelo por la mañana, justo un mes después de la ausencia de papá y de los tres meses del alejamiento de Alicia. Aunque en realidad Alicia se había apartado de mí mucho antes, obviamente jamás me percate en esto (quién sabe el por que).
Me fui con la furia contenida, el dolor que estremecía mi vientre. Con el llanto que se asomó apenas tome el vuelo. Y, tal vez lo más horroroso, la indeferencia de mamá y del ultrajante de Víctor.
Esa apatía que me acompaño desde la infancia, y que sólo se sanaba con un poco de papá. Pero claro, él ya no estaba allí para defenderme de ellos.
Para describirme a mi mismo, me podría calificar como un hombre estudioso, prolijo, de muy pocas palabras-a causa de mi excesiva timidez, la que también me generaba que ciertas veces me viera como un ser abominable, despreciable. Creo que nunca tuve una buena imagen de mí. Y si la tuve fueron los años con Alicia. Ella me veía como un hombre perfecto-idotas palabras que me solía decir, y que yo ingenuamente me las creía.
Alicia era una mujer alta, flaca, con un pelo fino como la seda. Su andar hacía paralizar la ciudad. Y su aroma se lograba sentir desde varias cuadras antes que llegara.
La conocí en una fiesta del colegio, en realidad la conocía de antes, pero nunca había logrado poder hablar con ella. Lo tengo tan registrado ese día, y a la vez tan borroso en mi mente (quién sabe el por que).
Bueno en realidad tengo tantas cosas de mi vida que por momentos se ven con una gran nitidez y por otros se muestran como fotos, en donde el enfoque no fue el mejor. Pienso, que mi infancia logra tener estas características, como las logras tener también Amanda (raro en mi o ¿no tan raro?, no puedo decirle madre, ya ahora sólo puedo decirle Amanda) y quién sabe el por que……
Continuara....

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Como todos tus escritos: me encantan... la forma de expresar ciertas cosas.

Te kiero Mucho!!

Hablamos mañanita

Emiliano Orlando dijo...

Está muy bueno lo que escribió, me pareció muy bueno.. creo que son meditaciones involuntarias.. no?

Por ciero, me pareció muy interesante tu blog, ya forma parte de mis favoritos.

Saludos,

Orlando.